EL ANACORETA Y EL SALMO 17…

montaña1 

 

Tomó el Anacoreta de la mano a su discípulo y le dijo:

– Hoy en el Evangelio vuelven a querer apedrear a Jesús. Vamos a rezar este fragmento del Salmo 17, por todos los apedreados de este mundo:

¡Yo te amo, Señor, mi fortaleza!

¡Señor, mi peña, mi alcázar, mi libertador!

¡Dios mío, roca mía en que me refugio!

¡Fuerza mía salvadora, mi baluarte famoso!

Invoco al Señor y quedo libre del enemigo.

Me cercaban lazos de Muerte,

torrentes destructores me aterraban,

me envolvían lazos del Abismo,

me asaltaban redes de muerte.

En el peligro invocaba al Señor

pidiendo socorro a mi Dios;

desde su templo escuchó mi clamor,

mi grito de socorro llegó a su corazón…

Y secándose una lágrima exclamó:

– ¿Por qué, entonces, lo hemos convertido en alguien terrible, si es nuestro libertador?

Y siguieron rezando en silencio…

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3 respuestas a EL ANACORETA Y EL SALMO 17…

  1. Hari dijo:

    Yo creo que en cierta forma todos somos "apedreados" y "apedreadores"… Pero, si no podemos evitar que nos apreden, si podemos evitar apedrear.Y menudo trabalenguas me ha salido jajajaa…Besos Joan.-Hari-

  2. JESUS dijo:

    CAMINARE EN PRESENCIA DEL SEÑOR AMO AL SEÑOR POR QUE ES BUENO PORQUE INCLINA SU OIDO HACIA MI EL DIA QUE LO INVOCO ME ENVOLVIAN REDES DE DE ANGUSTIA Y DESALIENTO INVOQUE EL NOMBRE DEL SEÑOR ¡¡SEÑOR SALVA MI VIDA¡¡¡QUE BONITO ES EL SALMO HECHO MUSICA PERO QUE REAL COMO LA VIDA MISMA Y ES QUE SOLO NOS ACORDAMOS DE EL CUANDO ESTAMOS PRECISAMENTE FALTOS DE EL QUE SI ESTUVIERAMOS LLENOS DE EL NI APEDREARIAMOS Y SI SERIAMOS APEDREADOS POR SEGUIRLE A EL.UN ABRAZO DEL MAÑO JESUS

  3. Maria luisa dijo:

    Reconocer a Dios como nuestro libertador es un acto de humildad, de pequeñez ,ante la grandeza de quién es nuestro refugio y fortaleza. Lo opuesto, es decir la soberbia, es madre de la contradicción , que tira piedras a los que no se rinden ante ella, aunque sea el mismo Jesucristo. Por la soberbia perdimos la amistad con Dios, y la humildad de Jesús la reconquistó muriendo en la Cruz. Saludos de María Luisa.

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